viernes, 23 de enero de 2015

Y finalmente llegó el día...

Tomado de DeviantArt.com. Es un poco dramático, pero me gustó.
Y finalmente llegó el día en que entendí
lo liberadora que puede llegar a lucir la muerte.
Entendí que no tiene que ser un castigo.
Entendí porqué tanta gente la escoge y
aprendí a perdonarlos. Ya no los odio.
Ahora los entiendo y compadezco.

Tarde, peros seguro.

sábado, 3 de enero de 2015

Sueños del 3 de enero

   Esta mañana soñé que de nuevo era alumno en el último año del colegio y, al llegar, me encontraba con la sorpresa de que la baranda del pasillo que conducía a mi salón había sido removida, por lo que no existía nada que lo protegiera a uno de caerse en caso de resbalar o acercarse mucho al borde.

    Al entrar al aula -tarde, como siempre-, un profesor que no reconocí -mi cerebro inventó un maestro genérico para la ocasión- dijo "Lo bueno de esto es que si se pone fastidioso, podemos hacer así con Sebastián" y acto seguido arrojaba un cojín de colores -con patrones como lo que tenían mis padres cuando nací- por el borde y hacia el suelo, dos pisos más abajo, y como si lo hubiese entendido a manera de orden, se paró Pablo Abreu -quien, curiosamente, no estudió conmigo el bachillerato en el Friedman, sino la primaria en el Michelena- dispuesto a lanzarme por el mencionado borde, ante la risa de todos, sin que nadie saliera a defenderme.

lunes, 29 de diciembre de 2014

Películas por ver

   "Hola, soy Sebastián y soy un acumulador..."

   Así debería empezar mi presentación en una clínica de rehabilitación para mi adicción a la acumulación de películas. Si no me creen, vean estas fotos:


Menos de 3% de espacio libre en disco :-(

jueves, 9 de octubre de 2014

Reto de los 30 días de película

   Animado por mi amigo Héctor Hurtado, participaré en mi Facebook del reto de los "30 días, 30 películas" y lo iré republicando en este otro espacio al día siguiente de hacerlo en la popular red social.

   El reto consiste en responder las preguntas de la imagen que sigue inmediatamente después de este párrafo. Dura 30 días, a razón de una película diaria, y a cada título le añadiré una explicación sobre por qué me pareció la escogencia adecuada.

Haz click para agrandar y leer.


*Nota: Héctor y yo acordamos modificar el día #15, dejándolo en "favorite fantasy or Sci-Fi movie" en aras de hacer el reto más omnicomprensivo. Ya veré qué escojo dentro de dos semanas.
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viernes, 8 de agosto de 2014

La romántica maravilla del blanco y negro

Afiche de lanzamiento (haz click)
   Los que me conocen bien o me tratan de manera frecuente saben que, por razones que no vale la pena mencionar aquí (pero que con gusto explicaré en otra oportunidad), me niego férrea e ideológicamente a ver películas pirateadas, ya sea quemadas o descargadas. Como era de esperarse considerando el estado actual de la economía venezolana, tamaño capricho me impide haber visto todos esos clásicos que un cinéfilo debe ver antes de cumplir veintiún años de edad, así como el estar al día con lo último del cine mundial.

    Dado lo anterior, fue muy reconfortante el que las exhibidoras locales de cine, a diferencia de lo sucedido en oportunidades anteriores y a pesar de la grave crisis que nos azota, hubiesen logrado estrenar ocho de los nueve films nominados por la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas a mejor película de 2013.

   La novena que no llegó a tiempo fue una llamada Nebraska, que quizá no lo hizo porque su estreno no fue un evento noticioso, porque no cuenta con un elenco estelar -o manquesa joven- o porque fue rodada en blanco y negro (probablemente la respuesta sea: todas las anteriores) y si bien debo reconocer el esfuerzo de quienes pudieron importar la casi totalidad del roster finalista, la ausencia de esta pequeña y nada-famosa obra me produjo alguna tristeza, debido a que se trata del más reciente trabajo de uno de los pocos directores cuya obra jamás me ha decepcionado: Alexander Payne.

viernes, 25 de julio de 2014

Una de reinas y cortesanas

Afiche original de lanzamiento (haz click)
   La revolución francesa, pese a que sólo duró diez años, es uno de los períodos más fascinantes y atractivos de la historia universal. De ahí que, 225 años después, aún abunden las novelas, películas, series de televisión y hasta videojuegos que se ambientan durante la misma; en especial alrededor del que parece ser el momento más conocido por el imaginario colectivo de todos los que se sucedieron en  aquellos turbulentos años, la “toma de la Bastilla” (14 de julio de 1789). La singular preferencia por dicha fecha muy probablemente se deba a que, además de su particular simbolismo en el contexto de la monarquía absoluta dieciochesca, los franceses desde muy temprano vieron en ella la máxima expresión de lo que su influencia podía alcanzar y generar en el mundo. De ahí que, consecuentemente, su conmemoración la hayan convertido en su gran fiesta nacional, equivalente al 4th of July de los americanos.

   Dadas las implicaciones de lo anterior, es normal asumir que ya no hay necesidad de escuchar otra vez el cuento sobre aquel trascendental día, y que podríamos esperar, de parte de los nuevos narradores, historias [stories] enfocadas en algunos de los otros eventos entre los muchos ocurridos durante aquellos diez años revolucionarios, muchos de los cuales han recibido inmerecida poca atención: la Marcha de las Panaderas, la Huida a Varennes, las Masacres de Septiembre, el juicio y ejecución del rey, la Fiesta del Ser Supremo y la Diosa Razón, El Terror, la Reacción de Thermidor, la Conspiración de los Iguales o los golpes de estado de Fructidor y de Brumario; eventos todos estos, créanme, sobradamente novelescos.

domingo, 4 de mayo de 2014

May the 4th be with you

   No puedo dar plena garantía de que lo que voy a contar sucedió tal y como digo que sucedió, pero todo parece indicar que fue en 1982, dado a que muchas de las cosas abajo mencionadas se conseguían en abundancia sólo antes del tristemente célebre Viernes Negro (18 de febrero de 1983). Sin embargo, eso implica ya de entrada el primer escollo metodológico, porque entonces yo, que nací a comienzos de 1979, tendría sólo 3 años de edad... ¿Hasta qué punto uno conserva recuerdos de tan tempranos años? No tengo ni idea, pero podría explicar entonces porqué la anécdota está compuesta nada más que de imágenes fraccionadas y recuerdos borrosos.

   Por fortuna, nada de lo anterior importa realmente, lo importante es que en un día cualquiera de mi muy-temprana infancia -imagino que algún sábado- fui con mi mamá a un bazar chino que quedaba en el Centro Comercial Cada de La Florida en donde, mientras ella era atendida, yo me quedé viendo unos juguetes que pendían de un mostrador giratorio. En dónde ocurrió todo y por qué estábamos ahí no lo recuerdo yo, obviamente, lo sé porque me lo contó ella, mi mamá, pero yo sí recuerdo que los juguetes en cuestión eran “figuras de acción”, muñecos antropomórficos con nombres y roles específicos y que pertenecían a una colección muy de moda por aquel entonces: Star Wars. Había varios con diferentes formas y todos me parecían súper atractivos, fascinación ésta que se me debe haber notado en la cara, porque mi mamá se decidió a regalarme uno de inmediato pero dejándome a mí que escogiera. En mi cabeza persiste el recuerdo de darle vueltas al coso aquel de donde pendían los juguetes, de esos blancos, giratorios y que por mi tamaño se extendía hasta el cielo, y quedarme fascinado por lo atractivo de los muñecos. Uno era verde (Greedo), otro marrón con azul y bastante grotesco (entonces llamado Hammerhead pero que luego llamarían Momaw Nadon) y otro, también marrón, que fue el que finalmente escogí. Según cuenta aún mi mamá, yo sólo dije “el monito, mami, quiero el monito...” para referirme al muñeco que resultó ser el wookiee Chewbacca.