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lunes, 21 de septiembre de 2020

Películas para entender la política americana

 Este capítulo salió publicado el lunes 14 de septiembre de 2020 por mi podcast Perípatos (que también pueden escuchar por Spotify) y en él continúo la cobertura sobre las elecciones presidenciales americanas, al tiempo que me valdré de ello para ir explicando poco a poco la historia, las características y las instituciones del sistema político de los Estados Unidos.



Esto porque el día de hoy quiero hacer algo diferente, aprovechando que la carrera por la Casa Blanca se ha vuelto el evento más estable de lo que va de año. Y es que, al día de hoy, como todas las semanas desde que empecé esta tercera temporada, la diferencia en el promedio nacional de encuestas sigue fija en unos 7-8 puntos porcentuales a favor de Biden.

Lo mismo ocurre con el mapa electoral, donde Biden sigue promediando 350 electores, con los estados pendulares de siempre, Florida, Georgia, North Carolina, Ohio y Pennsylvania -a los que se sumó este año Texas- variando de una semana a otra con valores que caen dentro del margen de error.

Lo único que hallo relevante mencionar en este respecto es que en los cuatro estados donde las protestas -y subsiguientes enfrentamientos- han sido más enconadas, a saber Minnesota, Washington, Oregon y Wisconsin, hasta ahora las encuestas no reflejan ningún cambio favorable a Trump, y cuando digo “ninguno” es que ni siquiera se han acercado, pero es que nada, cero, en lo absoluto, conjunto vacío…

Películas para aprender

De tal forma, quisiera aprovechar este respiro para hacer un capítulo diferente, buscando responder a las solicitudes de esos escuchas que no se interesan por la política o los EEUU y que echan de menos la temporada anterior, en la que lo que más hice fue reseñar películas.

Pero ojo, lo anterior no quiere decir que el capítulo de hoy no tendrá nada que ver con el sistema político americano y sus elecciones presidenciales. No, simplemente quiero valerme de la oportunidad para elaborar algo que hasta la fecha sólo había mencionado de pasada, quedándome siempre con las ganas de contarles más…

…y ese más es una lista de películas que recomiendo para analizar y comprender el sistema político de los EEUU, desde su base y hasta las más altas magistraturas.

sábado, 18 de mayo de 2019

Un Pokémon para conquistarlos a todos

Afiche original de lanzamiento
   De acuerdo con Wikipedia, Pokémon fue originalmente un videojuego creado por Nintendo y lanzado al mercado en febrero de 1996. Desde entonces se ha convertido en la franquicia mediática más exitosa de toda la historia, por delante de Hello Kitty, Winnie the Pooh, Micky Mouse & friends y Star Wars, acumulando, hasta la fecha, más de 90 mil millones de dólares en ganancias.

   Si tuve que empezar esta reseña por una cita a la enciclopedia "que todos pueden editar", es debido a que, más allá de saber que se trata de un producto icónico de la finisecular cultura pop japonesa, yo de Pokémon no sabía ni sé absolutamente nada... ¡N A D A! ...por lo que esta reseña se atendrá solamente a los logros fílmicos de la pieza, con total independencia de su apego y fidelidad a la saga original de vídeojuegos y serie de televisión.

   Al igual que la oscarizada Zootopia de los estudios Disney en 2016, esta cinta está evidentemente concebida y dirigida al público infantil, sin que por ello descuide su calidad y acabado, logrando con maestría una trama que nunca deja de entretener a los pequeños fanáticos de la marca, mientras mantiene interesados a los adultos que los llevaron a verla.

viernes, 8 de febrero de 2019

La nostalgia contra-ataca: Queen

Afiche original de lanzamiento.
Aunque fue estrenada originalmente en noviembre, con motivo de su reciente premiación en los Golden Globe repusieron en los cines colombianos la última película de Bryan Singer, Bohemian Rhapsody, dedicada a la vida de Freddie Mercury. Para mí la nostalgia empezó al instante en que volví por fin a escuchar en grande la fanfárria de la 20th Century-Fox luego de dos años de que se fuera de Venezuela, y no paró hasta el último instante de los créditos… y he ahí el gran problema con esta película.
La cinta cuenta con dos grandes factores a su favor: el primero y más obvio es la música de Queen, que como la de The Beatles, Abba o Michael Jackson, ya forma parte del acervo cultural del planeta entero, por lo que en casi cualquier rincón del mismo disparará en los espectadores esa sensación de estar reviviendo muy caros momentos de su juventud. Por otro lado, ya en el plano netamente cinematográfico, la actuación protagónica de Rami Malek en el rol del famoso vocalista está muy bien lograda, al punto de hacernos creer que vemos al verdadero cantante en vez de a un imitador. Lamentablemente, toda escena que no incluya a Malek en el rol de Mercury, no sólo no está a la misma altura, sino que pareciera haber sido tomada de otra película, una hecha para televisión, con bajo presupuesto y que nada tuviera que ver con lo que se supone que estamos viendo. Lo anterior es tan grave que incluso las escenas que sí incluyen a Mercury se vuelven aburridas y malas cada vez que el plano cambia para mostrar a cualquier otro actor o personaje, algo lamentable porque como en algún punto cerca del final dicen explícitamente, Queen era una banda en la que todos componían y aportaban en igual cantidad, por más que la flamboyante personalidad de Mercury diera para pensar que se trataba de un cantante solista acompañado por músicos de sesión.
Adicionalmente, la película adolece de todos los males propios de las biopic, como lo es el construir a la fuerza un arco dramático a partir de la unión artificial de distintos eventos, muchas veces aislados o que ocurrieron con independencia uno de otro, sucedidos a lo largo de muchos años, todo para poder comprimir en dos horas el llamado “viaje del héroe”. Quizá -QUIZÁ- hubiese sido mejor limitarse a contar el primer año de la banda o cómo compusieron su más famoso disco, pudiendo así enforcarse en los distintos dramas individuales de cada uno de los cuatro músicos y no sólo Mercury. Esperemos que las restantes biopics musicales que el éxito de ésta acaba de promover, como la venidera Rocketman -sobre Elton John- y una sobre Vanilla Ice, logren contar historias mejor trabajadas, con valores de producción y actuaciones mucho más consistentes a todo lo largo del metraje.
6/10

sábado, 19 de diciembre de 2015

Star Wars o los males de la nostalgia

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   Antes de pasar a elaborar mi humilde opinión quiero advertirles que esta reseña está totalmente llena de spoilers; lo que quiere decir que si aún no han visto la película pero continúan la lectura les arruinaré las sorpresas y revelaciones.

   ¿Siguen ahí? Pues bien, resumiré mi opinión en una sola frase: me decepcionó... ¡Bastante!

   Me decepcionó porque la historia, si bien abre unas líneas argumentales interesantes, tales como qué son los Caballeros del Ren, quién es el líder supremo Snoke y por qué teme tanto a Luke Skywalker, de dónde nacen las habilidades aparentemente innatas de Rey, etc., estas preguntas fueron presentadas en una película que me atrevería a definir como un simple y mero remake del Episode IV, la película original de 1977.

jueves, 23 de abril de 2015

La chapuza de Chappie

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   District 9 (2009) es un perfecto ejemplo de esas películas -que aparecen aproximadamente una vez por década- que marcan un antes y un después en la historia del cine. Para mayor gloria, lo hace a varios niveles: técnico, visual, argumental, social y cultural. Y por cereza en la punta del helado lo corona el hecho de que se trata de una opera prima.

   De ahí que cada vez que su joven director, Neill Blomkamp, anuncia su próxima película, a todo lo largo del planeta, cinéfilos y entusiastas de la ciencia ficción aguanten la respiración con fidedigna alegría. El resultado, sin embargo, ha satisfecho a pocos... O por lo menos no a mí ni al conjunto de críticos que leo y que tengo por referente. Y no una, sino ya dos veces.

   Esta reseña de Chappie (2015) es la de un fanático decepcionado, escrita al calor de quien acaba de llegar del cine sin ganas de tan siquiera contar en dónde andaba metido... Por tanto, escojo hacerla a manera de lista que sintetice todo lo que, para mí, no funcionó.

domingo, 8 de febrero de 2015

Lo visto en 2015

Esta bitácora la inicio con la intención de registrar todas las películas que iré viendo en este año que apenas comienza. La cuenta oficial la llevaré en un documento Excel

Como Louis XIV y Napoléon Bonaparte, soy coleccionista de datos y estadísticas (y también un megalómano)

lunes, 29 de diciembre de 2014

Películas por ver

   "Hola, soy Sebastián y soy un acumulador..."

   Así debería empezar mi presentación en una clínica de rehabilitación para mi adicción a la acumulación de películas. Si no me creen, vean estas fotos:


Menos de 3% de espacio libre en disco :-(

jueves, 9 de octubre de 2014

Reto de los 30 días de película

   Animado por mi amigo Héctor Hurtado, participaré en mi Facebook del reto de los "30 días, 30 películas" y lo iré republicando en este otro espacio al día siguiente de hacerlo en la popular red social.

   El reto consiste en responder las preguntas de la imagen que sigue inmediatamente después de este párrafo. Dura 30 días, a razón de una película diaria, y a cada título le añadiré una explicación sobre por qué me pareció la escogencia adecuada.

Haz click para agrandar y leer.


*Nota: Héctor y yo acordamos modificar el día #15, dejándolo en "favorite fantasy or Sci-Fi movie" en aras de hacer el reto más omnicomprensivo. Ya veré qué escojo dentro de dos semanas.
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viernes, 8 de agosto de 2014

La romántica maravilla del blanco y negro

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   Los que me conocen bien o me tratan de manera frecuente saben que, por razones que no vale la pena mencionar aquí (pero que con gusto explicaré en otra oportunidad), me niego férrea e ideológicamente a ver películas pirateadas, ya sea quemadas o descargadas. Como era de esperarse considerando el estado actual de la economía venezolana, tamaño capricho me impide haber visto todos esos clásicos que un cinéfilo debe ver antes de cumplir veintiún años de edad, así como el estar al día con lo último del cine mundial.

    Dado lo anterior, fue muy reconfortante el que las exhibidoras locales de cine, a diferencia de lo sucedido en oportunidades anteriores y a pesar de la grave crisis que nos azota, hubiesen logrado estrenar ocho de los nueve films nominados por la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas a mejor película de 2013.

   La novena que no llegó a tiempo fue una llamada Nebraska, que quizá no lo hizo porque su estreno no fue un evento noticioso, porque no cuenta con un elenco estelar -o manquesa joven- o porque fue rodada en blanco y negro (probablemente la respuesta sea: todas las anteriores) y si bien debo reconocer el esfuerzo de quienes pudieron importar la casi totalidad del roster finalista, la ausencia de esta pequeña y nada-famosa obra me produjo alguna tristeza, debido a que se trata del más reciente trabajo de uno de los pocos directores cuya obra jamás me ha decepcionado: Alexander Payne.

viernes, 25 de julio de 2014

Una de reinas y cortesanas

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   La revolución francesa, pese a que sólo duró diez años, es uno de los períodos más fascinantes y atractivos de la historia universal. De ahí que, 225 años después, aún abunden las novelas, películas, series de televisión y hasta videojuegos que se ambientan durante la misma; en especial alrededor del que parece ser el momento más conocido por el imaginario colectivo de todos los que se sucedieron en  aquellos turbulentos años, la “toma de la Bastilla” (14 de julio de 1789). La singular preferencia por dicha fecha muy probablemente se deba a que, además de su particular simbolismo en el contexto de la monarquía absoluta dieciochesca, los franceses desde muy temprano vieron en ella la máxima expresión de lo que su influencia podía alcanzar y generar en el mundo. De ahí que, consecuentemente, su conmemoración la hayan convertido en su gran fiesta nacional, equivalente al 4th of July de los americanos.

   Dadas las implicaciones de lo anterior, es normal asumir que ya no hay necesidad de escuchar otra vez el cuento sobre aquel trascendental día, y que podríamos esperar, de parte de los nuevos narradores, historias [stories] enfocadas en algunos de los otros eventos entre los muchos ocurridos durante aquellos diez años revolucionarios, muchos de los cuales han recibido inmerecida poca atención: la Marcha de las Panaderas, la Huida a Varennes, las Masacres de Septiembre, el juicio y ejecución del rey, la Fiesta del Ser Supremo y la Diosa Razón, El Terror, la Reacción de Thermidor, la Conspiración de los Iguales o los golpes de estado de Fructidor y de Brumario; eventos todos estos, créanme, sobradamente novelescos.

domingo, 4 de mayo de 2014

May the 4th be with you

   No puedo dar plena garantía de que lo que voy a contar sucedió tal y como digo que sucedió, pero todo parece indicar que fue en 1982, dado a que muchas de las cosas abajo mencionadas se conseguían en abundancia sólo antes del tristemente célebre Viernes Negro (18 de febrero de 1983). Sin embargo, eso implica ya de entrada el primer escollo metodológico, porque entonces yo, que nací a comienzos de 1979, tendría sólo 3 años de edad... ¿Hasta qué punto uno conserva recuerdos de tan tempranos años? No tengo ni idea, pero podría explicar entonces porqué la anécdota está compuesta nada más que de imágenes fraccionadas y recuerdos borrosos.

   Por fortuna, nada de lo anterior importa realmente, lo importante es que en un día cualquiera de mi muy-temprana infancia -imagino que algún sábado- fui con mi mamá a un bazar chino que quedaba en el Centro Comercial Cada de La Florida en donde, mientras ella era atendida, yo me quedé viendo unos juguetes que pendían de un mostrador giratorio. En dónde ocurrió todo y por qué estábamos ahí no lo recuerdo yo, obviamente, lo sé porque me lo contó ella, mi mamá, pero yo sí recuerdo que los juguetes en cuestión eran “figuras de acción”, muñecos antropomórficos con nombres y roles específicos y que pertenecían a una colección muy de moda por aquel entonces: Star Wars. Había varios con diferentes formas y todos me parecían súper atractivos, fascinación ésta que se me debe haber notado en la cara, porque mi mamá se decidió a regalarme uno de inmediato pero dejándome a mí que escogiera. En mi cabeza persiste el recuerdo de darle vueltas al coso aquel de donde pendían los juguetes, de esos blancos, giratorios y que por mi tamaño se extendía hasta el cielo, y quedarme fascinado por lo atractivo de los muñecos. Uno era verde (Greedo), otro marrón con azul y bastante grotesco (entonces llamado Hammerhead pero que luego llamarían Momaw Nadon) y otro, también marrón, que fue el que finalmente escogí. Según cuenta aún mi mamá, yo sólo dije “el monito, mami, quiero el monito...” para referirme al muñeco que resultó ser el wookiee Chewbacca.

martes, 15 de abril de 2014

El déspota ilustrado

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   Cuando un estudio/distribuidor promociona sus películas, suele resaltarles lo que cree será más atractivo para el mayor número de espectadores. Esto, obviamente, lo hace porque, por más artístico que sea el medio, el producto realizado es también una pieza comercial destinado a la venta o, lo que es lo mismo, que el cine necesita vender, en aras de seguir creando arte y puestos de trabajo. Y como hacer una película cuesta mucho, necesita entonces venderse también mucho.

   Comienzo diciendo estas perogrulladas, porque a veces pasa que la campaña específica escogida por el equipo de publicidad y mercadeo no termina siendo la más indicada o, quizá sea mejor decir, no la más indicada para revelar la verdadera naturaleza -o “el valor escondido”- de la obra en cuestión.

   Tal es el caso de la última joya histórico-politológica que nos llega de Dinamarca: En kongelig affære (“La reina infiel” en nuestro mercado hispano), un drama centrado en el affair entre un médico de la corte danesa y la mismísima reina, allá por los años ‘60s y ‘70s del siglo XVIII, justo cuando desde Francia emanaba aquella famosísima explosión intelectual que ha dado en conocerse como La Ilustración.

domingo, 2 de marzo de 2014

Desde el cielo y con Gravedad llega la mejor película en años

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   Uno de mis conflictos existenciales con la forma de arte que más adoro, el cine, es el hecho de que una gran cantidad de películas -quizá incluso la inmensa mayoría- son adaptaciones de obras literarias. Esa característica me molesta debido a que la narración escrita tiene una estructura significativamente distinta a los de la narración audiovisual y depende de herramientas de otra naturaleza.

   Un libro puede matear en una sola oración lo que al lenguaje audiovisual le cuesta un mundo transmitir y hacer entender. Pongamos por ejemplo cada uno de los libros de Harry Potter, en los que los protagonistas se enfrascan en una aventura a todo lo largo del año escolar. Son siete libros, son siete años, que comienzan cuando Harry acaba de cumplir 11 y terminan cuando está a punto de cumplir los 18. Dado que sus peripecias transcurren al mismo tiempo que son alumnos de una escuela para magos, la narración necesita transmitirnos la sensación de que el dichoso año escolar está corriendo y se les vienen los exámenes encima, con total independencia de las fuerzas oscuras que los niños creen los acecha entre un salón de clase y otro. Para ello, muchas veces a J.K. Rowling le bastaba con decir algo así como “Después de aquel Halloween, no supieron más del asunto, por lo que lo dieron por superado y siguieron con sus clases hasta las vacaciones de Navidad”… ¡Presto! De un solo plumazo adelantó la historia un mes y medio y nos dio a entender que la vida había seguido business as usual.

sábado, 1 de marzo de 2014

12 años en el infierno

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   Una de las películas que más me ha gustado en lo que va de esta segunda década del siglo, ha sido la maravillosa Shame, cuya debida reseña me queda pendiente para otra oportunidad. Por ahora resumiré en que, para mí, su perfección residió en la combinación de dos características pocas veces halladas juntas: el recordar que cine significa “escribir con imágenes en movimiento” -ergo, contar una historia a través de las imágenes- y el confiar en la inteligencia de la audiencia, dejándola interpretar lo que quiera; si no entendió, allá ella. Tamaño atrevimiento, concluí, sólo podría realizarlo un director que fuere inteligente, culto, pero sobre todo, con un buen par de cojones. Investigué al llegar del cine y descubrí, para mi sorpresa, que se trataba de un cuarentón británico con la experiencia de muchos cortometrajes pero una sola larga-duración. “De este tipo he de estar pendiente”, me prometí al instante.

   No tuve que esperar mucho, ya que al poco tiempo se anunció que dicho director, llamado Steve McQueen, estaba entregado a la preproducción de un biopic, una película biográfica real sobre un afroamericano que, habiendo nacido libre en New York, fue secuestrado y vendido como esclavo en los mercado del sur de los EEUU, teniendo que pasar doce años de su vida en varias plantaciones del estado de Louisiana justo antes de la Guerra Civil… “Zaz ¡Noo ¿Por qué?!”, me dije. Y es que a mí no me entusiasman los biopic (mis razones las puse por escrito aquí). Además, aquello me sonaba como una temática ya muy trillada y como un drama muy necesitado de diálogo. Chimbo, porque lo que justamente me había gustado tanto de Shame había sido su temática inusual y su tratamiento innovador, siendo lo primero la clave de lo segundo. O eso pensaba yo.

lunes, 24 de febrero de 2014

Philomena

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      Las películas que quieren hacer crítica a la religión, suelen ser maniqueístas al punto, es mi parecer, de que todo mensaje se pierde. No es el caso de la última película de Stephen Frears, Philomena. No al menos para quien sabe mirar y escuchar con atención.

   Antes de entrar en debates fílmicos, agarraré el toro por los cuernos para dejar claras mis convicciones: sí, en nombre de la religión cristiana se han cometido excesiva cantidad de abusos pero, pese a ello, sigue siendo, si sumamos todas sus distintas denominaciones y variantes, la primera religión del planeta o, lo que es lo mismo, sigue siendo la más extendida cosmovisión sobre cómo y por qué está organizado el mundo y cuál debe ser nuestra manera de relacionarnos entre nosotros y con ese vasto universo que, según, alguien creó.

   Philomena no es una película que se meta en tamañas profundidades. No esperen grandes debates antropológico-filosóficos acerca de si la religión sigue cumpliendo algún rol en nuestra sociedad o de si ya va siendo hora que nos libremos de la fe, cualquiera que esta sea, y nos metamos de lleno en lo que Auguste Comte llamó “la fase positiva”, última en la evolución del pensamiento humano… ¡No! La película de Frears es la adaptación de un libro de periodismo investigativo publicado en 2009 por el británico Martin Sixsmith y trata sobre la búsqueda hecha por una irlandesa, llamada Philomena Lee, de su hijo “perdido”.

domingo, 26 de enero de 2014

En la boca del lobo

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   A tiempo para la temporada de premios llega a nuestras salas la última película que nos regalara Martin Scorsese el día de Navidad: The Wolf of Wall Street (literalmente, El lobo de Wall Street en nuestro mercado hispano) la cual trataré de definir mediante el exagerado ejercicio de resumirla en una oración: es Goodfellas en (más) cocaína.

   En realidad no es una trama como la de Goodfellas -hampones neoyorkinos y su modo de vida lujoso- sino más bien… Estafadores neoyorkinos y su modo de vida lujoso. Suenan idénticas, pero la sutil diferencia en la naturaleza del delito -y al pecado del que derivan- da para contar una historia completamente diferente.

   Ok, es cierto, ambas cintas se parecen y no sólo en la temática: la técnica narrativa, eso que Aristóteles llamó ἦθος, πάθος y λóγος, también recuerdan a los del clásico de 1990. Empecemos con algunas de las similitudes:

lunes, 30 de diciembre de 2013

El Hobbit parte 1 & 2

Afiche de lanzamiento del Hobbit pt. 1
   Cuando hace 12 años estrenaron la primera película del Señor de los Anillos, yo casualmente trabajaba en una librería muy bien surtida con todo lo de moda, por lo que a todo aquel que llegaba pidiendo el famoso libro de Tolkien, yo le daba el mismo consejo o, más bien, el mismo ruego: “léete primero El Hobbit”.

   Digo “ruego” porque el primero de los libros del famoso anglo-surafricano siempre ha sido, desde que los leí todos (antes incluso de saber que los adaptarían al cine, por cierto) mi favorito de los que narran la historia de la Tierra-Media, ese universo mitológico creado por aquel para justificar y ambientar sus lenguas inventadas; pero también porque al hacerlo, creo que en parte escondía una súplica que decía “únete a mí en que El Hobbit es el mejor de los de Tolkien”.

   Debates literarios aparte, adelantemos el cuento hasta mediados de la década pasada, cuando oficializaron que Peter Jackson volvería al universo tolkeniano para adaptar justamente aquel libro que yo quería que todo el mundo se leyera. No cabía de la emoción, no sólo porque moría por ver sus páginas representadas en imágenes, sino porque ahora sí habría la excusa para que se lo leyeran aquellos que, cuando salieron las primeras películas, habían decidido saltarse “el trámite” y entrarle de una a la famosa segunda parte, error que, para mí, fue el causante de muchas decepciones y hasta deserciones debido a que, a diferencia del Hobbit, El Señor de los Anillos está tan barrocamente cargado de detalles y posee una estructura narrativa tan… sui generis (por no decir simplemente “fastidiosa”), que a muchos los condujo al tedio, sobre todo entre a quienes llegaron a él inspirados por la imaginería súper dinámica y tan cargada de acción de su adaptación cinematográfica.

domingo, 3 de marzo de 2013

Lincoln o el triunfo de la política

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   El domingo pasado, justo antes de los Oscar de la Academia, pude ir con mi papá a ver la más reciente película de Steven Spielberg, Lincoln (2012), a la que confieso que fui con sentimientos encontrados: por un lado estaba contento porque la película había llegado mucho antes de la fecha original para la que estaba anunciada (5 de abril), pero al mismo tiempo, fui con algo de aprehensión porque, gracias a las redes, sabía que a ciertas amistades de referencia que se hallan en el extranjero, les había parecido una mala película…

   ¡Para nada! Por el contrario, me pareció genial y si no puedo dar mayores loas sobre su realización, es porque tuve el desatino de irla a ver en el nuevo cine que tiene Evenpro en Manzanares, el cual, al menos su sala #3, me pareció de lo peor que hay ahorita en la ciudad: sus butacas reclinables, muy estrechas y apretujadas, son inapropiadas para una sala tipo estadio, la película fue proyectada fuera de foco y el audio estuvo más bajo de lo normal. Para más colmo, se metían los sonidos, no sólo de la sala contigua, sino el de unos niños que correteaban en el lobby. Quizá algún día vuelva para ver si se me reivindica, pero, por ahora, no se lo recomiendo a nadie.

   Ahora bien, a lo que venía: Lincoln me encantó porque es como si la película la hubiesen hecho pensando en mis gustos. Verán, el género biográfico suele ser de los que menos me gustan de todos cuantos conforman el cine “de ficción”, esto debido a que la vida de una persona, por más breve que sea, no se ajusta a los cánones sobre los que se estructura una narración. Me explico: la vida de nadie parte de una introducción que, luego del primer punto de giro, da paso al desarrollo de los acontecimientos principales los cuales, siempre con un dramatismo incremental, conducen al gran clímax, desde el cual la historia se resuelve y concluye. La vida de las personas, de las reales, está constituida por un sinfín de cotidianidades absolutamente no-dramáticas y hasta baladíes.

sábado, 16 de febrero de 2013

Life of Pi: una auténtica aventura extraordinaria

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   Todo aquel que entienda y ame al cine como la más perfecta forma de expresión y narración visual, debería hallar en Life of Pi (Lee, 2012) un excelente ejemplo de lo que el formato permite y logra alcanzar. Y es que Ang Lee, que ya de por si me parecía un excelente director, logró con esta nueva entrega demostrar por qué es un gran contador de historias.

   La premisa era retadora: Una aventura ambientada en un bote salvavidas con dos únicos pasajeros, un joven de 16 años y un tigre de bengala… Pero Lee halló en ello la oportunidad de exponer una maravilla visual que perdona cualquier otro problema que la historia tenga, si es que uno se los encuentra.

   Y es que Life of Pi es, como el libro original al cual adapta (MARTEL, Yann, 2001), una película espiritual que busca conectar con su audiencia en el plano de las emociones más íntimas y trascendentales, razón esta por lo cual puede ser una película insulsa para varios, mientras que, para otros, convertirse en una bellísima e inolvidable experiencia.

jueves, 17 de enero de 2013

Looper: la mejor ciencia ficción en mucho tiempo

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   Sería una injusticia acusar a la industria del cine de no darnos material nuevo y tenernos sometidos a una constante racha de adaptaciones, secuelas, precuelas, remakes y, ahora también, reboots. Es injusto por dos razones: porque no es cierto que todo lo que haga Hollywood sean ideas refritas y porque, muy en el fondo, siempre nos gusta que nos cuenten más capítulos de historias conocidas; la prueba de ello es que las siguen haciendo. Si no vendiesen, no las harían.

   Sin embargo, un campo en el que lo anterior es un mal constante y desilusionador es el sempiternamente malapreciado género de la ciencia ficción, donde los altos costos de producción demandan una garantía de retorno a la inversión que suele generar tramas “aptas para todo público” embelezadas con efectismo onanístico.

   Por todo lo dicho arriba es que, con muy grato placer, les recomiendo encarecidamente la preciosura que disfruté anoche en el Cines Unidos del Centro Líder: Looper, historia originalmente escrita y dirigida por Rian Johnson (es decir, no es adaptación ni remake), uno de esos nuevos cineastas cinéfilos que suelen ser común encontrar en maratones nocturnos organizados por los editores de Ain’t It Cool News, tales como el Butt-Numb-A-Thon.