domingo, 4 de mayo de 2014

May the 4th be with you

   No puedo darles plena garantía de que lo que voy a contarles sucedió cómo y cuándo yo digo que sucedió, debido a la corta edad que tenía para entonces, pero muchas vueltas en la cabeza me han hecho concluir que debe haber ocurrido como se los voy a reconstruir.

   La anécdota debe haber ocurrido en 1982, ya que tiene que haber sido al menos un año antes del tristemente famoso Viernes Negro, pero eso entonces implica que tenía 3 años de edad, lo cual convierte en borrosos y hasta dudosos los poco recuerdos que aún conservo de ese entonces… Pero bueh ¿eso qué importa? la cosa es que es que en un día cualquiera de mi muy-temprana infancia -imagino que algún sábado- fui con mi mamá a un bazar chino que quedaba en el Centro Comercial Cada de La Florida. Mientras preguntaría ella  lo que le interesaba, yo me quedé viendo unos juguetes que pendían de un mostrador giratorio. Eran “figuras de acción”, muñecos antropomórficos con nombres y roles específicos y que pertenecían a una marca muy de moda entonces: Star Wars. Había varios con diferentes formas y todos me parecían súper atractivos, fascinación que se me debe haber notado en la cara, porque mi mamá me decidió regalar uno de inmediato, diciéndome “escoge”. En mi cabeza aún tengo el recuerdo de ver darle vueltas al coroto, que por mi tamaño se extendía hasta el cielo, y quedarme pegado ante la visión de varios. Uno era verde (Greedo), otro marrón y azul (Hammerhead o “Momaw Nadon”, para ser más específicos) y otro que fue el que finalmente escogí: en palabras de mi mamá “El monito, mami, este monito” que no era otro más que el wookiee  Chewbacca.