jueves, 9 de octubre de 2014

Reto de los 30 días de película

   Animado por mi amigo Héctor Hurtado, participaré en mi Facebook del reto de los "30 días, 30 películas" y lo iré republicando en este otro espacio al día siguiente de hacerlo en la popular red social.

   El reto consiste en responder las preguntas de la imagen que sigue inmediatamente después de este párrafo. Dura 30 días, a razón de una película diaria, y a cada título le añadiré una explicación sobre por qué me pareció la escogencia adecuada.

Haz click para agrandar y leer.


*Nota: Héctor y yo acordamos modificar el día #15, dejándolo en "favorite fantasy or Sci-Fi movie" en aras de hacer el reto más omnicomprensivo. Ya veré qué escojo dentro de dos semanas.
------------------------------

viernes, 8 de agosto de 2014

La romántica maravilla del blanco y negro

Afiche de lanzamiento (haz click)
   Los que me conocen bien o me tratan de manera frecuente saben que, por razones que no vale la pena mencionar aquí (pero que con gusto explicaré en otra oportunidad), me niego férrea e ideológicamente a ver películas pirateadas, ya sea quemadas o descargadas. Como era de esperarse considerando el estado actual de la economía venezolana, tamaño capricho me impide haber visto todos esos clásicos que un cinéfilo debe ver antes de cumplir veintiún años de edad, así como el estar al día con lo último del cine mundial.

    Dado lo anterior, fue muy reconfortante el que las exhibidoras locales de cine, a diferencia de lo sucedido en oportunidades anteriores y a pesar de la grave crisis que nos azota, hubiesen logrado estrenar ocho de los nueve films nominados por la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas a mejor película de 2013.

   La novena que no llegó a tiempo fue una llamada Nebraska, que quizá no lo hizo porque su estreno no fue un evento noticioso, porque no cuenta con un elenco estelar -o manquesa joven- o porque fue rodada en blanco y negro (probablemente la respuesta sea: todas las anteriores) y si bien debo reconocer el esfuerzo de quienes pudieron importar la casi totalidad del roster finalista, la ausencia de esta pequeña y nada-famosa obra me produjo alguna tristeza, debido a que se trata del más reciente trabajo de uno de los pocos directores cuya obra jamás me ha decepcionado: Alexander Payne.

viernes, 25 de julio de 2014

Una de reinas y cortesanas

Afiche original de lanzamiento (haz click)
   La revolución francesa, pese a que sólo duró diez años, es uno de los períodos más fascinantes y atractivos de la historia universal. De ahí que, 225 años después, aún abunden las novelas, películas, series de televisión y hasta videojuegos que se ambientan durante la misma; en especial alrededor del que parece ser el momento más conocido por el imaginario colectivo de todos los que se sucedieron en  aquellos turbulentos años, la “toma de la Bastilla” (14 de julio de 1789). La singular preferencia por dicha fecha muy probablemente se deba a que, además de su particular simbolismo en el contexto de la monarquía absoluta dieciochesca, los franceses desde muy temprano vieron en ella la máxima expresión de lo que su influencia podía alcanzar y generar en el mundo. De ahí que, consecuentemente, su conmemoración la hayan convertido en su gran fiesta nacional, equivalente al 4th of July de los americanos.

   Dadas las implicaciones de lo anterior, es normal asumir que ya no hay necesidad de escuchar otra vez el cuento sobre aquel trascendental día, y que podríamos esperar, de parte de los nuevos narradores, historias [stories] enfocadas en algunos de los otros eventos entre los muchos ocurridos durante aquellos diez años revolucionarios, muchos de los cuales han recibido inmerecida poca atención: la Marcha de las Panaderas, la Huida a Varennes, las Masacres de Septiembre, el juicio y ejecución del rey, la Fiesta del Ser Supremo y la Diosa Razón, El Terror, la Reacción de Thermidor, la Conspiración de los Iguales o los golpes de estado de Fructidor y de Brumario; eventos todos estos, créanme, sobradamente novelescos.

domingo, 4 de mayo de 2014

May the 4th be with you

   No puedo dar plena garantía de que lo que voy a contar sucedió tal y como digo que sucedió, pero todo parece indicar que fue en 1982, dado a que muchas de las cosas abajo mencionadas se conseguían en abundancia sólo antes del tristemente célebre Viernes Negro (18 de febrero de 1983). Sin embargo, eso implica ya de entrada el primer escollo metodológico, porque entonces yo, que nací a comienzos de 1979, tendría sólo 3 años de edad... ¿Hasta qué punto uno conserva recuerdos de tan tempranos años? No tengo ni idea, pero podría explicar entonces porqué la anécdota está compuesta nada más que de imágenes fraccionadas y recuerdos borrosos.

   Por fortuna, nada de lo anterior importa realmente, lo importante es que en un día cualquiera de mi muy-temprana infancia -imagino que algún sábado- fui con mi mamá a un bazar chino que quedaba en el Centro Comercial Cada de La Florida en donde, mientras ella era atendida, yo me quedé viendo unos juguetes que pendían de un mostrador giratorio. En dónde ocurrió todo y por qué estábamos ahí no lo recuerdo yo, obviamente, lo sé porque me lo contó ella, mi mamá, pero yo sí recuerdo que los juguetes en cuestión eran “figuras de acción”, muñecos antropomórficos con nombres y roles específicos y que pertenecían a una colección muy de moda por aquel entonces: Star Wars. Había varios con diferentes formas y todos me parecían súper atractivos, fascinación ésta que se me debe haber notado en la cara, porque mi mamá se decidió a regalarme uno de inmediato pero dejándome a mí que escogiera. En mi cabeza persiste el recuerdo de darle vueltas al coso aquel de donde pendían los juguetes, de esos blancos, giratorios y que por mi tamaño se extendía hasta el cielo, y quedarme fascinado por lo atractivo de los muñecos. Uno era verde (Greedo), otro marrón con azul y bastante grotesco (entonces llamado Hammerhead pero que luego llamarían Momaw Nadon) y otro, también marrón, que fue el que finalmente escogí. Según cuenta aún mi mamá, yo sólo dije “el monito, mami, quiero el monito...” para referirme al muñeco que resultó ser el wookiee Chewbacca.

martes, 15 de abril de 2014

El déspota ilustrado

Afiche original de lanzamiento.
   Cuando un estudio/distribuidor promociona sus películas, suele resaltarles lo que cree será más atractivo para el mayor número de espectadores. Esto, obviamente, lo hace porque, por más artístico que sea el medio, el producto realizado es también una pieza comercial destinado a la venta o, lo que es lo mismo, que el cine necesita vender, en aras de seguir creando arte y puestos de trabajo. Y como hacer una película cuesta mucho, necesita entonces venderse también mucho.

   Comienzo diciendo estas perogrulladas, porque a veces pasa que la campaña específica escogida por el equipo de publicidad y mercadeo no termina siendo la más indicada o, quizá sea mejor decir, no la más indicada para revelar la verdadera naturaleza -o “el valor escondido”- de la obra en cuestión.

   Tal es el caso de la última joya histórico-politológica que nos llega de Dinamarca: En kongelig affære (“La reina infiel” en nuestro mercado hispano), un drama centrado en el affair entre un médico de la corte danesa y la mismísima reina, allá por los años ‘60s y ‘70s del siglo XVIII, justo cuando desde Francia emanaba aquella famosísima explosión intelectual que ha dado en conocerse como La Ilustración.

sábado, 12 de abril de 2014

Breve nota sobre el diálogo

   Miren, como pudieron darse cuenta si leyeron mi más reciente entrada a este mismo blog, últimamente sólo ando interesado en hablar de mí y de mis crisis existenciales… Pero coooñooo de la madre, no puedo evitar angustiarme por lo que leo en los timeline de mis Facebook y Twitter, así que haré una pausa en mi “yoismo” compulsivo para decirles lo siguiente:

   ¿De verdad ustedes pensaban que del diálogo del jueves tenía que salir ya un acuerdo y una solución a nuestro problema HISTÓRICO? ¿Qué edad tienen uds., que miden todo, cual si niños, con una escala de inmediatez como si el mundo se fue a acabar mañana?

   La naturaleza de nuestro conflicto es tan grave precisamente porque ambas partes estamos supremamente convencidas de la validez universal de sus postulados, lo cual no nos deja dudas sobre la necesidad de imponérsela al otro, tal y como el Sol nos impone su monótono circular de este-a-oeste todos los putos días, así no lo queramos o no nos parezca justo.

   Una crisis de tamaña profundidad no se va a solucionar de una sentada, mucho menos frente a las cámaras... Pero una verdadera salida (una de verdad, no esa catarsis focalizada que son las guarimbas del sur-este caraqueño), REQUIERE Y DEMANDA DIÁLOGO, y para ese diálogo, las partes debían comprometerse en público sobre la necesidad de hacer sus diferencias a un lado... Y para eso pasó lo que pasó el jueves y yo lo celebro.

   Eso de mi parte es… ¿Ingenuo? ¿Zoquete? ¿Sesgado?… Perdón, pero más ingenuo, zoquete o sesgado me parece creer que una única reunión iba a curar al país o que no hay que creer en negociaciones porque nadie va a dejar de pensar como ya piensa. El país está dividido en dos mitades que sólo se escuchan a si mismas... Grave, porque es el paso previo para que inicie una guerra civil. De tal modo, como yo no quiero matar a nadie (por más que me provoque), prefiero sentarme a dialogar con mi enemigo histórico para ver cómo evitamos seguir destruyéndonos.

   Ya hay una agenda y un compromiso público de seguirla. Vendrán más reuniones, estas sí privadas, en la que los rencores, insultos y desconfianzas serán expresados de maneras mucho más desagradables, pero sin embargo, algo fluirá, y como ha demostrado la Historia, podremos sentar las bases para unas nuevas reglas de juego, que será hoja de ruta para salir de la crisis actual. Exijamos ahora que se cumpla ese compromiso. Gracias y hasta la siguiente reunión.

EDITADO: hagan click aquí para ver todos los videos del debate.


   Y ahora, si me lo permiten, volveré a hablar de mí o de las películas que he visto recientemente (temas de mis próximas entradas… Stay tune!!).


jueves, 10 de abril de 2014

Yo me arrojo

   Nunca está de más explicar por qué uno hace, dice o piensa lo que se ha hecho, dicho o pensado en alguna oportunidad; sobre todo si se cree que con el propio ejemplo se puede ayudar a los demás a entenderse a sí mismos.

   Resulta que en algún punto del año 2012, se me ocurrió autodefinirme en la biografía de mi cuenta Twitter como “Arrogante por naturaleza, ególatra por convicción”, pero sin tan siquiera detenerme a pensar en las definiciones exactas de cada término y las especificaciones que distinguen a uno de otro.

   Y es que por aquellos días acababa de finalizar mi curso de historia grecolatina en la Escuela de Comunicación Social, materia en donde una de las cosas que enseño es la evolución de un elemento cultural que, pese a sus cambios, sigue siendo el mismo: el culto a los héroes, esos que antes llamaban Aquiles y Odiseo y los cantaban en poemas o representaban en el teatro y que ahora llamamos Superman y Batman y los leemos en comics o vemos en el cine.