lunes, 2 de noviembre de 2020

Elecciones americanas 2020, pt. 12

    Este capítulo salió publicado el lunes 19 de octubre de 2020 por mi podcast Perípatos (que también pueden escuchar por Spotify) y en él continúo la cobertura sobre las elecciones presidenciales americanas, al tiempo que me valdré de ello para ir explicando poco a poco la historia, las características y las instituciones del sistema político de los Estados Unidos.


Antes de pasar al repaso de las encuestas y el análisis del debate, necesito hacer una pequeña fe de errata al capítulo anterior, en donde mencioné de pasada que Tx, el segundo estado más poblado del país, tiene derecho a 34 electores. No es cierto, tiene derecho a 38, lo que pasa es que me quedé pegado en la década pasada, que fue cuando me los memoricé. Disculpen.

1.- Encuestas y mapas

    Empiezo con el promedio general de encuestas nacionales de RCP, donde la ventaja de Biden sobre Trump disminuyó 1 pto. % desde la semana pasada, de 8,9% a 7,9; mientras que en el promedio ponderado de 538, la ventaja de Biden sobre Trump se redujo 1,3 pts., de 10,7% a 9,4% el día de ayer.

    Sin embargo, cuando analizamos los promedios a nivel estadal, que es en donde se decide la contienda, vemos en el mapa de Electoral-Vote que Biden aparece con ventajas mayores a 10 pts. porcentuales en 18 estados + el D.C lo que le atribuye 217 votos electorales, mientras que Trump acumula la misma ventaja (+10%) en solo 13 estados que le otorgan apenas 73 electores.

    Cuando incorporamos las entidades donde ambas candidaturas aparecen con ventajas inferiores al 10% pero mayores a 5%, Biden aparece ganador en 5 estados que le atribuyen 62 votos, los cuales, sumados a los 217 anteriores, ya le hacen ganar la presidencia con 279 votos, 9 más de los necesarios. Esto quiere decir que Joe Biden puede perder en Az, Fl, Ia, NC y TX, los 5 estados en donde, al día de hoy, aparece ganador pero con una ventaja inferior a 5%, es decir, dentro del margen de error, y todavía ganaría la presidencia. Pero si mantiene esa tendencia en dichos 5 estados, que combinados valen 99 electores, estaría obteniendo 378 votos contra 160 para el incumbente.

    Hace 4 años, Donald Trump ganó la presidencial con 304 electores contra 227 para Hillary Clinton. Obama, por su lado, ganó en 2012 con 332 electores y en 2008 con 365, mientras que George Bush ganó en 2004 por 286 electores y en 2000, por la mínima de 271. De tal forma, de darse el escenario que las encuestas asoman hoy, incluso pese a los errores muestrales, Biden sería el Presidente con mayor margen de victoria en el Colegio Electoral en lo que va de este siglo (haciendo abstracción del hecho de que el año 2000 técnicamente fue el último año del siglo XX y no el primero del XXI, obviamente).

    En lo personal, no creo que Tx se torne azul en este año (aunque sí en el futuro cercano) y en Florida, Iowa y NC cualquier cosa puede pasar, igual que en Ga y Oh, estados en que al día de hoy aparece ganando Trump por el mismo estrecho margen, pero sí creo que Biden ganará Az, pese a un reciente acortamiento de su ventaja en las encuestas de ese estado, todo lo cual me lleva a insistir en mi pronóstico del capítulo 29 -pt. 8 de esta miniserie- del pasado 28 de septiembre.

  Antes de cerrar esta sección, debo hacer mención que la mayoría de las encuestas estadales que vi para este resumen fueron realizadas entre el 19 y 23 de octubre, por lo que no dieron tiempo de incluir las impresiones que los votantes indecisos hayan podido concluir del 2° y último debate que tuvo lugar la noche del jueves 22 de octubre y que analizaré a continuación.

2.- El debate

    Lo primero que hay que decir es que este debate estuvo muuucho más civil y sobrio que el anterior, donde aquello parecía una pugna de algún sindicato de transporte latinoamericano (y quizá ni siquiera).

  Sí, el Presidente Trump se moderó y contuvo bastante, quizá porque la amenaza de apagarle el micrófono le preocupó o porque el comando logró convencerlo de que se había hundido demasiado en las encuestas luego del encuentro anterior, sin embargo, cuando uno analiza el contenido de lo que dijo, en vez de cómo lo dijo, se da cuenta que todo su mensaje iba dirigido exclusivamente a su base, especialmente la más radical, cuando la idea de los debates es convencer a los indecisos o a los que tienen una preferencia pero no están convencidos de ella.

  Para más colmo, resulta que en este año, el número de indecisos es mínimo en comparación con 2016, donde uno de los candidatos, el outsider, era una novedad que se ganó el beneficio de la duda de muchos. Ahora, Trump lleva casi 4 años siendo el Presidente pero sigue presentándose como si no fuera un político, a lo Pepe Mujica del Uruguay, que pese a estar en política toda la vida, seguía diciendo cosas como “ustedes los políticos”, incluso cuando ocupaba la máxima magistratura del país.

    Biden, por el otro lado, se mostró mucho más seguro y asertivo, logrando batear varios hits o pescando en el aire varios ataques de su oponente, ayudando a dispersar así las críticas de senilidad que le cayeron luego del debate anterior. No quiero decir que Biden no tuviera traspiés, pero para alguien que fue tartamudo y que es famoso por meter mucho la pata con alguna declaración “de más”, se mantuvo dentro de lo tolerable.

    De las pocas ocasiones donde Biden se abrió un flanco fue cuando, hacia el final, afirmó estar muy a favor de mover el país a fuentes energéticas renovables, poco a poco reduciendo la dependencia a combustibles fósiles. Dado que dos de los estados pendulares son Pennsylvania y Texas, estados petroleros y carboníferos, podría temer que se expuso a perder votos claves entre todos aquellos que trabajan directamente en la industria minera de ese par de estados. Ambos comandos llevan días hablando del asunto, uno exagerando sus implicaciones y el otro disminuyéndolas. Ya pronto veremos si tuvo o no efectos.

3.- Y siguen votando temprano

    Lo anterior puede, sin embargo, tener bajo impacto debido a lo siguiente: la mañana del viernes vi por CNN que ya habían votado 50.103.264 personas. En la última elección votaron 136.669.276 y para ésta se espera que lo hagan unos 150 millones, lo que quiere decir que para cuando tuvo lugar el debate, ya había votado 1/3 del total esperado, 1/3 para los cuales el debate ya no era relevante.

    ¡Y eso fue el viernes! Pero en la tarde de hoy lunes 26, de acuerdo al profesor Michael McDonald de la Universidad de Florida -a quien pueden seguir en Twitter por su cuenta @ElectProject- ya han votado más de 62 millones (62.014.329, para ser exactos), de los cuales más de 41 millones lo han hecho por correo y los otros 20 millones, en persona, lo cual revela cómo, pese a toda la campaña de desprestigio contra el sufragio postal a la que se entregó el Presidente Trump, la gente lo sigue prefiriendo a votar en persona.

    Lamentablemente no todos los estados reportan sus estadísticas especificando el registro de los votantes, solo sabemos la filiación de 28.321.990 de esos +62 millones, cuya distribución es la siguiente (redondeados para no enredar): más de 13 millones de demócratas, casi 8 millones de republicanos, 182 mil de algún otro partido y casi 6,5 millones de independientes.

    La buena noticia es que entre los estados que sí reportan por filiación están los campos de batalla de Fl, Ia, NC y Pa. Si comparamos la participación temprana con el total de votos de hace 4 años, tenemos el siguiente panorama:

            Florida: En 2016 votaron 9,4 mm y para hoy ya van 6 (62,8%).

            Iowa: En 2016 votaron 1,6 mm y para hoy ya van 0,7 (47,5%).

            North Carolina: En 2016 votaron 5,7 mm y para hoy ya van 3,1 (66,5%).

            Pennsylvania: En 2016 votaron 6,1 mm y para hoy ya van 1,5 (27,8%).

    En Florida, 42,5% son demócratas, 36,6% son republicanos y 21% son independientes o están registrados como de un tercer partido. En Iowa, 50% son D, 31,5% son R y 20% son independientes. En NC, 40% son D, 30% son R y 30% son independientes o de un tercero y en Pa, 70% son D., 21% son R y 10% son independientes o de un tercero.

    ¡Ojo! Estos números no están anunciando quién va ganando, sólo revelan el grado de entusiasmo y participación por partido, pero también sirven para prever un posible escenario caótico.

    Resulta que en Pennsylvania, donde acabo de decir que, hasta ahora, han votado menos de 30% de las personas habilitadas para hacerlo, el comando de campaña de Trump y el Partido Republicano local habían introducido una demanda en la Corte Suprema estadal buscando revertir una decisión ejecutiva de la máxima autoridad electoral del Estado, que ordenaba no descartar boletas postales si las firmas no coinciden. Dicha Corte sostuvo que la decisión era válida porque la ley electoral de Pennsylvania no estipula dicho descarte.

    Como era de esperarse, los republicanos elevaron la demanda ahora a la SCotUS, donde todo puede pasar. Por ejemplo, la semana pasada dicha Corte se bloqueó 4-4 en un juicio que buscaba precisamente revertir otra decisión de la Corte Suprema de Pennsylvania, que permitía contar votos recibidos después de Election Day. Cuando pasa esto, que la SCotUS no puede decidir por empate o porque no admitió el caso, la decisión anterior queda vigente.

    Pero ¿qué pasaría si el Senado aprueba esta misma semana a la Juez Amy Barret y ella asume su escaño justo a tiempo para las elecciones? Si se suma a los otros 4 que votaron a favor del comando demandante o en esta nueva demanda, implicaría entonces que muchos votos que están siendo emitidos esta misma semana o los que poseen firmas que no se asemejan a las que se hallan en el registro, serían descartados. Quizá sea esta la razón por la que el GOP quiere apurar la confirmación de la juez nominada por Trump.

    Como bien señaló Andrew Tanenbaum, el “Votemaster” fundador de Electoral-Vote, este escenario, en el que quizá hasta 100.000 demócratas vean su voto ser eliminado, permitiría a Trump ganar Pennsylvania pese a que las encuestas llevan meses dando ganador a Biden. No sería entonces culpa del método científico, sino de la politización de la Suprema Corte.

4.- Cierre y despedida

  Hasta aquí el capítulo de hoy, pero antes de cerrar quiero hacer una pequeña recomendación en vista de que estamos a una semana exacta de Election Day y luego de ver que mucha gente está compartiendo encuestas por WhatsApp con todo tipo de resultados.

   Quiero darles un consejo profesional a título personal: no se conformen con una sola encuesta, mucho menos si les da el resultado que anhelan. Busquen varias y, mejor aún, busquen promedios. Lean los análisis de páginas reconocidas, no sólo todas las que yo he recomendado a lo largo de esta serie, sino los de medios consagrados, como ABC, NBC, CBS, el NYT, CNN, Wall Street Journal, el Washington Post e incluso medios no-americanos, como la BBC o el diario El País… A menos, claro está, que ud. crea en todas las teorías de la conspiración habidas y por haber, que van desde secretos gobiernos mundiales, cultos satanistas y los judíos (siempre los judíos). En ese caso no hay nada que hacer ni tengo nada que decirle. De hecho, me sorprende que ud. oiga este podcast, no que me moleste, al contrario, pero sí me sorprende ¡y mucho!

    Por lo demás, recuerden que pueden ser mecenas de Perípatos por Anchor o Patreon o ser patrocinantes pautando publicidad… ¡Hasta la próxima!

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